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DESCRIPCION GENERAL DE LAS OBRAS DE RESTAURACION:
El
complejo cultural del Teatro Español fue construido en estilo Neoclásico
entre los años 1894 y 1897, con la sala en forma de "herradura"
terminada con refinados detalles de ornamentación.
Esta
compuesto por cuatro sectores (claramente diferenciados de acuerdo a su
función especifica):
Sector l: comprende hall de entrada, sala de espectaculos (en
tres niveles), grupos sanitarios públicos, camarines y dependencias anexas.
Sector 2: comprende el Salón Cultural destinado a conferencias
y/o espectáculos afines (ubicado en el frente de la planta alta), salón
anexo, grupos sanitanos públicos y dependencias.
Sector 3: comprende la secretaría de la Asociación Española y
dependencias.
Sector 4: comprende la confitería del teatro (en dos niveles)
con sus dependencias.
En
el año 1978, luego de arduas tratativas, la Asociación Española firmó
un Convenio de Usufructo con la Municipalidad por el cual esta última
se comprometía a participar activamente con aportes de fondos para las
obras de restauración del Complejo Cultural, a cambio de su uso por espacio
de 20 años.
A
fin de garantizar y dar cumplimiento al convenio firmado y con el objeto
de que toda la comunidad sea partícipe del emprendimiento, se formó la
Comisión Administradora del Teatro Español, compuesta por cuatro miembros
de la Asociación Española de Socorros Mutuos y cuatro de entidades culturales
sin fines de lucro (actualmente: Biblioteca Popular Bartolomé J. Ronco,
Centro de Extensión Cultural, Foto Club Azul y Fundación del Nuevo Banco
de Azul) y presidida por el Director de Cultura Municipal.
Esta
comisión fué y sigue siendo la encargada de encausar todas las acciones
tendientes a la obtención de aportes económicos y recursos humanos con
el objeto de administrar y controlar el desarrollo de las obras, iniciadas
ese mismo año.
Básicamente
el criteno seguido desde el comienzo de las obras fue priorizar la solución
de los puntos conflictivos que incrementaban aun más el deterioro, tomando
como premisa iniciar la reconstrucción "de arriba hacia abajo y de
atrás hacia adelante".
Por
lo tanto se comenzó con la reparación de los casi 2000 m2 de techos, reforzando
su estructura de sostén y renovando la totalidad de los desagües pluviales.
De este modo se detuvo el avance de las filtraciones que hacian peligrar
la integndad de los cielorrasos de yeso y su decoración original.
Fue
ideado un plan director ordenado por etapas y áreas de trabajo que establecían
espacios bien delimitados, teniendo en cuenta la posibilidad de habilitar
su funcionamiento en el menor tiempo posible de acuerdo al volumen de
inversiones necesarias, duración y la complejidad de los trabajos a ejecutar.
Se
decidió emprender la restauración del Salón Cultural (sector 2), que por
sus dimensiones y estado de conservación requeria una inversión acotada,
acorde a las disponibilidades económicas del memento. Su
reinauguración se llevó a cabo en noviembre de 1980.
La
siguiente etapa fue la confitería del teatro (sector 4), a la que se dotó
de un entrepiso que permitió duplicar su capacidad, equipándosela con
el confort actual pero conservando el "sabor de su época" con
el reciclado de su mobiliano original. La misma quedó habilitada al público
en octubre de 1982.
Simultaneamente
en este año se comenzó la adecuación de las instalaciones de infraestructura
de la sala de teatro (sector 1), renovando totalmente las cañerias de
agua corriente, desagües cloacales, gas y calefacción central.
El
paso siguiente fue construir los camarines y sanitarios para artistas,
posibilitando asi la concreción de espectáculos con la sala en reparaciones.
De
esta manera se generó una corriente de público amante al teatro, a la
vez que se lograba un ingreso de fondos para ayudar a solventar la reconstrucción.
Fueron
construidos los cielorrasos faltantes y restaurados los existentes con
sus respectivas ornamentaciones, tanto en la sala como en el hall de entrada.
En
los paramentos de la sala se ejecutaron la totalidad de los revoques,
jaharro y enlucido, exigiéndose un alto nivel de terminación para permitir
un correcto empapelado posterior.
Se
procedió al relevamiento moldura por moldura de la decoraciõn original
a fin de determinar su reparación "in situ" o la sustitución
por una réplica.
Fueron
fabricados moldes de caucho siliconado para crear las reposiciones faltantes:
el frente cubre-candilejas fue ejecutado con material a base de resinas
sintéticas y fibra
de vidrio, mientras que en las paredes de sala, hall y cielorrasos se
construyeron con yeso los frisos, modillones perimetrales y rosetones
faltantes.
La
restauración de molduras de los palcos fue ejecutada "in situ"
por artesanos locales utilizando las técnicas constructivas de fines de
siglo pasado.
En
parrilla y puente de maniobras de escenario se reforzó la estructura de
soporte con perfilería y vigas reticuladas. Para los contrapesos fueron
torneadas especialmente las roldanas en grilón (moderno matenal plástico
de alta resistencia), y se fabricaron las clavijas con madera similar
a las originales.
Un
experimentado vitralista local restauró los vitrales originales de las
paredes y la lucarna central de la sala y creó réplicas de los modelos
existentes para el hall, utilizando técnicas tradicionales de pigmentación,
pintado y horneado en ambas caras.
Los
pisos, tanto de escenario como de las plateas y palcos, fueron desmantelados
y readecuada su estructura de sostén.
En los palcos se utilizaron las
tablas de pinotea recicladas, mientras que el resto se ejecutó con un
nuevo entablonado machihembrado de pino brasil, estacionado durante cinco
años en las condiciones de temperatura y humedad ambiente del lugar.
Para
completar los artefactos lumínicos faltantes, se encargó especialmente
la fabricación de réplicas exactas de los pocos apliques de bronce existentes,
las tulipas fueron construidas en vidrio opal utilizando moldes similares
a los de principio de siglo.
En
cuanto a la tapicería, se rescataron los bordados y flecos originales
-de hilo dorado- de los arlequines y bambalinón de boca. Estos fueron
reacondicionados y aplicados sobre la pana color bordeaux que se utilizó
para su confección.
El
telón de boca y el retapizado de las butacas y barandales de palcos fue
realizado con la misma pana ignifuga.
Una
de las mayores dificultades enfrentadas durante la restauración fue la
de hallar los colores originales con que estuvieran pintadas sus paredes,
esto implicó la realización de numerosos cateos y una búsqueda exhaustiva
detrás de marcos y varillas.
Las
pinturas originales del tímpano de la embocadura del escenario fueron
preservadas, en ellas se destacan los retratos de Miguel de Cervantes
Saavedra y Lope de Vega.
El frente de los palcos fue pintado
en color marfil con pátinas sobre tonos oscuros al igual que la totalidad
de las molduras de la sala y paredes del hall.
En
cuanto a las paredes de la sala fueron revestidas con papel tradicional
color bordeaux opaco.
Siguiendo
con las premisas básicas de desarrollo de obra, en el año 1994 se comienzan
los trabajos de restauración integral de la fachada (con una superficie
de 381 m2), que después de sus casi 100 años mostraba avanzados signos
de deterioro. Se efectuó el diagnóstico de su estado, documentandoselo
a través de un relevamiento fotografico seriado y planimétrico.
A
fin de garantizar el uso de la acera sin nesgos, tanto por los peatones
como por los asistentes a los espectáculos, fue diseñada especialmente
una estuctura de andamios para satisfacer estas necesidades por un lapso
prolongado.
Se
resolvió realizar los trabajos con materiales y técnicas similares a las
de su construcción original, para lo cual fue contratado un plantel de
operarios locales rigurosamente seleccionados, encabezados por un especialista
en frentes con 45 años de experiencia.
Las
molduras, exacta réplica de las realizadas en 1897, se
ejecutaron artesanalmente con el empleo de herramientas tradicionales
tales como moldes deslizables, espátulas, cinceles, peines de acero, etc.
El
balcón semi-derruido, de 23 m de largo, presentaba un peligro latente
para los transeúntes. Se decidió demoler su frente y rehacerlo, fabricándose
moldes de caucho siliconado a fin de lograr réplicas de los balaustres,
de esta manera el conjunto recuperó su aspecto original.
La
estructura de sostén del piso fue recompuesta accediendo por su parte
inferior, salvandolo asi de su demolición; en cuanto a los modillones,
se refonó su anclaje a los perfiles de acero. El piso fue impermeabilizado
utilizando productos transparentes a base de siliconas.
A
fin de obtener el color original y lograr una terminación de apanencia
homogénea e impermeabilizar convenientemente la fachada, se le dio un
acabado final con pinturas plásticas de probada eficacia.
Por
último, para preservar el trabajo realizado del ataque químico producido
por la descomposición del guano de las palomas, se instaló un sistema
de protección mecánico de patente norteamericana. Básicamente esta compuesto
por púas y microcables de acero inoxidable que impiden que las aves se
posen sobre las molduras y salientes, no alterando el aspecto visual del
conjunto.
Al
comienzo de la restauración algunos consideraron este objetivo como una
onerosa quijotada, no obstante gracias a ella, la ciudad de Azul ha salvado
un mojón urbano que despierta sentimientos y asociaciones gratificantes
en sus habitantes.
El Complejo Cultural Teatro Espanol
de Azul fue declarado, por Ley 10.719, "Monumento Histórico Provincial"
en el año 1988.
A
su vez, la reinauguración fue incluída dentro de 1os actos oficiales de
la conmemoración del V Centenano del descubrimiento de América. Las obras
de restauración obtuvieron el "Primer Premio Nacional en obras que
involucren al Patrimonio Edificado año 1996" ( premio compartido
con la restauración del Edificio del Correo Central de Buenos Aires).
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